La música Vs la ciudad mercancía

Por: Jair Coronado Rosales

La Ciudad de México continúa creciendo, continúa transformándose, modernizándose, hospeda mega eventos como el Mundial de la FIFA 2026 y al calor de este proceso, va expulsando personas y seleccionando nuevos habitantes; va olvidando sus tradiciones y prácticas populares; le va dando paso firme y violento al capital inmobiliario y a la especulación de la vivienda.

El ritmo de estas transformaciones es acelerado, especialmente cuando la Ciudad de México adquiere estatus global ocupando el mundial como vitrina. No obstante, dentro de toda esta maraña, independientemente del propio mundial de la FIFA, la Ciudad de México es el espacio en el que se desarrollan diferentes manifestaciones, diferentes resistencias, diferentes luchas.

Uno de los motivos, dentro de los muchos que existen, que impulsa que las personas se manifiesten ha sido la agudización de la mercantilización de la ciudad capital, así como de cierta postura del Estado frente a demandas sensibles por parte de la ciudadanía, especialmente, respecto al tema de las desapariciones en México. La mercantilización ocurre de manera desmedida y va acompañada de una agudización o complejización de la privatización, de los espacios públicos, de las áreas protegidas, de los servicios básicos ofrecidos, de la movilidad, de las tradiciones populares, del propio fútbol, de la cultura y hasta de la identidad.

Gentrificación, turistificación, uberización, expulsión, son formas en las que se revela la mercantilización de la ciudad, priorizando mega eventos como el Mundial de la FIFA por encima de reclamos históricos y verdaderamente sensibles, como los de las madres buscadoras y como los de los pueblos urbanos de Santa Úrsula Coapa, san Lorenzo Huipulco o San Pedro Mártir, respecto al acaparamiento del agua y el aniquilamiento de la memoria y la identidad.

Ante este escenario en el que domina la violenta impostura capitalista global, en el que se le permite gobernar a criminales confesos, pedófilos cobardes y psicópatas trajeados, en la ciudad capital de México emergen voces disidentes, manifestaciones de resistencia que encuentran en el arte, especialmente en la música y la lírica, una vía para sensibilizar y transformar realidades. Lo que permite el Mundial de la FIFA es la exposición global de los acontecimientos que ocurren en una ciudad como la capital mexicana, acontecimientos que pasan desapercibidos ante la mirada desviada, pero que están ahí, suceden a la par del espectáculo capitalista.

En este sentido, es importante rescatar lo que piensa, siente y motiva a una de las personas que con su artivismo no sólo manifiesta su resistencia y lucha anticapitalista, sino que revela en cada una de sus acciones, rimas o intervenciones, lo que mucha gente siente pero que no se atreven, todavía, a hacer algo para transformar su realidad. En el marco del mega evento que se vive y sufre en la Ciudad de México, he podido entrevistar a Hunaac-cel, quien es un artivista que ha estado acompañando con su música, sus letras y su cuerpo, las diferentes manifestaciones y luchas que se han concretado en contra del Mundial de la FIFA y que han ocupado diferentes espacios de la ciudad para demostrar, revelar, desnudar, denunciar y evidenciar, lo que este mega evento trata de ocultar, silenciar, opacar u olvidar, principalmente, cómo esta ciudad está a la disposición de intereses privados, corporativos, bancarios, que buscan nuestra distracción y sometimiento, a través del espectáculo, como la manera más propicia para continuar despojando, desplazando, destruyendo, vendiendo, acaparando, etc.

A continuación, se presenta una fracción de la entrevista realizada a Hunaac-cel, el día 22 de junio del presente año mundialista, con la intención de compartir cómo se habita una ciudad como la capital mexicana desde el artivismo.

Jair: ¿Te sientes identificado como chilango?

– H-cel: Me gusta más “Defeño”

– Jair: ¿Te sientes identificado con tu colonia?

– H-cel: También, pero mi colonia se ha ido haciendo cada vez más fresa y hay mucho panismo, ¿no? Y he perdido como la fe un poquillo en la colonia, este, pero definitivamente me identifica, pero más como barrio, no tanto como colonia, sino como barrio; de acá cerca está Tacubaya, acá está la Daniel Garza, San Miguel Chapultepec, o sea, como esos espacios, aunque también está cerca de La Condesa, pero pues no me identifica mucho

– Jair: ¿Recuerdas algún suceso de violencia que hayas sufrido o que hayas escuchado recientemente o en los últimos meses?

– H-cel: Bueno, una de. Las cuestiones puede ser el intento de privatización de Parque Lira, que el gobierno quería poner ahí un como pedo de 3D de Disney o algo así y empezó a privatizar en un lugar donde yo jugaba de morro pues y donde la banda del barrio de acá pues jugaba o juega ahí todavía de morro. Entonces pues sí fue como que según nada más iba a ser para ese espectáculo, pero pinche gobierno pues poco a poco va privatizando espacios, ¿no? Entonces como que eso sí fue una violencia y nos organizamos los vecinos. Y pues estuvimos manifestándonos y al final se salvó el espacio.

– Jair: ¿Recuerdas qué sentiste al enterarte de esa noticia? O ¿si tuviste una serie de emociones?

– H-cel: Pues emociones, dije, estos cabrones cómo no se cansan de tener dinero y sobre todo van a ir por las elecciones, ¿no? Impotencia, nostalgia, de que pues la ciudad no va siendo la misma y el capital va devorando.

– Jair: ¿Qué espacios de la Ciudad de México consideras que son violentos?

– H-cel: Creo que toda la ciudad es violenta con la banda que menos tiene, con los más vulnerables. Es decir, las personas que viven en la calle; me parece violento las estructuras de arquitectura que ponen picos para que no pueda estar la banda. Así como hostil. Eso me parece violento, me parece violento incluso, pues la misma gentrificación, ¿no? Por ejemplo, en esta colonia ha habido veces que paseo a mi perro y ya sólo escucho inglés u otros idiomas en las mañanas; y digo… como cuando voy en el mercado y ves que van subiendo todos los precios, ¿no? Este, las rentas incluso. Entonces eso me parece violento también.

– Jair: Entonces, digamos, en esa lógica de esa violencia que tú percibes, ¿qué espacios reproducen esa violencia? Desde aquí en la ciudad ¿qué colonias has visto que han incrementado ese tipo de violencia?

– H-cel: Es que yo creo que es en toda la ciudad, porque justamente ahorita lo que se está trabajando un concepto en el frente de pueblos es la ciudad mercancía, desde el cual, a la ciudad la quieren sólo para producir y a nosotros nos quieren ir llevando más allá de las periferias. Y solamente el que tenga dinero para rentar aquí y comer aquí, pues va a ser quien pueda vivir, quien tenga para sostenerlo. Y la ciudad cada vez va a ser más cara y la banda originaria de la ciudad nos vamos a tener que replegar si esta dinámica sigue.

– Jair: Entonces ¿dirías que la ciudad es violenta con sus propias habitantes?

– H-cel: Sí.

– Jair: Entonces, ¿no te sientes confiado de tu ciudad?

– H-cel: de mi ciudad sí, de los políticos no, de la forma de gobierno no.

– Jair: ¿cómo te sientes de habitar una ciudad como en la que habitas?

– H-cel: Pues mira, sí tengo una gran identidad de la ciudad. Y sí, en mi interior pienso que quiero luchar por ella, ¿no? Me gusta, me gusta, de hecho, ahorita también por mi profesión artística, pues la ciudad es donde más oportunidades hay, ¿no? Entonces, pues aquí estoy, me gusta, pero pues sí hay muchas dificultades para que pueda haber una mejor ciudad, ¿no? Y yo creo que eso es responsabilidad de los que gobiernan.

– Jair: Digamos, si tuvieras que identificar 3 sentimientos con los cuales constantemente estás, bueno, no lidiando, sino experimentando de vivir en la ciudad. ¿Cuáles serían?

– H-cel: Nostalgia, impotencia y abandono, o sea, porque me pongo a pensar en el metro, no este y todos atascadísimos, este apretados y pues es un abandono, bien brutal.

– Jair: Ok, bueno, pasemos justo a un tema que tocaste, que es como esta parte de la subversión, de la organización, de la resistencia social. ¿Por qué crees que es importante manifestar o manifestarse desde el descontento, en lo público? ¿Tú por qué consideras que eso es como necesario incluso?

– H-cel: Pues mira en el sistema que vivimos el capital manda ¿No? Y el capital tiende a reproducir sus mismas ganancias. No va a hacer nada que atente contra el mismo capital. En ese sentido, es la idea del progreso, desde la cual tú puede hacer muchas cosas, no, como gobierno y según poner cable buses y poner muchas cosas, pero hay un despojo intrínseco dentro de esos procesos y lo único que puede detener al capital, el único que ponerle freno, obviamente no son los políticos que están con los empresarios, es el pueblo libre. Entonces me parece que si no es el pueblo quien se manifiesta para determinar su futuro, pues no es nadie.

– Jair: ¿Qué piensas como del uso policiaco como respuesta ante las manifestaciones?

– H-cel: Bueno, pues primero habían dicho que ya no había un grupo de granaderos, ¿no? Y después revivió rápidamente. Y yo estoy en contra de esos cuerpos represivos, o sea, justamente, o sea, por ejemplo, la policía, inclusive el ejército sirve para mantener un sistema, coercitivamente. Entonces, justamente, los policías son quienes reprimen al pueblo para que estas cosas no pasen, para que el futuro no sea mejor. Entonces yo no respeto, no creo en ninguna autoridad y menos si vienen a pegar; porque también se vienen a infiltrar, también tienen halcones, porros ¿no? o sea, no nada más es el que está vestido de policía sino toda la misma institución que tiene porros y sus golpeadores.

– Jair: Y digamos ¿qué te causa o qué te provoca ver gente con desinterés, apáticos políticamente?

– H-cel: Pues la neta me deprime mucho. Un ejemplo fue muy cabrón ahora que fue el partido de México vs Corea, acá yo creo que baja much banda de Toluca y banda de Cuajimalpa y así. Y cuando acabó el partido y ganó México se escuchaba un desmadre bien cabrón, ¿no? Puros claxons y así muy cabrón, ¿no? Y yo estando contra el mundial, no contra el fútbol, el fútbol creo que es un deporte chingón, este pues tenía que sacar a mi perro y me sentí muy vulnerado, por ejemplo. O sea, yo creo que el noventa por ciento de los conductores que estaban tocando los claxon así venían borrachos. Y eran un chingo. Aparte uno no les puede decir nada porque vienen en bola y vienen borrachos y no piensan, piensan en masa o en manada. Entonces van “al Ángel” a festejar que ganó México, orinan la glorieta de los desaparecidos, molestan a las madres buscadoras, tiran un chingo de basura, no, y realmente yo digo, güey, pues ni jugó tan chido México como para hacerla tan cabrón. Y en segunda, es como que mean la glorieta de los desaparecidos, se chingan a las madres de los desaparecidos. O sea, solamente salen a la calle por ese nacionalismo, patriotismo, que yo le digo pedorro, no, porque no son para defender los recursos naturales de su territorio, ni a sus desaparecidos; Si no solamente para estar embaucados en la televisión, se reportan así y me da mucha tristeza, también impotencia, y yo creo que desgraciadamente México está como está por ese tipo de fenómenos, ¿no?

– Jair: Pasando a este tema del mundial y que se mezcla con esta experiencia de manifestaciones variadas y sobre todo de diferentes motivos, ¿tú crees que era necesario albergar un mundial en estos momentos?

– H-cel: Mira, si pensamos en la FIFA, yo me pongo a pensar en los archivos de Eipstein. Y digo, ¿cuántas personas que salen en la lista de Epstein no son quienes están organizando la FIFA? O sea, entonces una bola de pederastas, rateros, genocidas, son quienes están organizando esos mundiales. Entonces, si va a ser así, no debería de haber ningún mundial. No nada más este, sino ninguno. Si van a endeudar a las ciudades, como pasó en Brasil, como en México, para que eso pase y sin pagar impuestos, el mundial no se debería hacer, ¿no? O sea, sí estamos hablando de otro tipo de mundial donde en verdad el ejercicio del fútbol en todos los países no sea corrupto y hagan un buen fútbol, por ejemplo. O sea, hay una guerra y hay mundiales ¿¡cómo porque chingados!? Entonces yo creo que puede haber otro tipo de mundial, uno sin esta turisticación, sin estos “weyes” que lo organizan, pero si así va a ser el mundial como lo conocemos desde siempre, yo creo que no debería existir.

– Jair: Y por ejemplo, hablabas de la mercantilización y de esta ciudad mercancía. ¿Qué piensas de los precios de los boletos?

– H-cel: No, pues es sólo para turistas y para gente muy rica de aquí. O sea, me parece detestable. Incluso yo quería ver el pinche partido. Y no tenía dónde verlo en la computadora porque no tengo televisión. Entonces, este es como, oye, ¿cómo no voy a poder ver un pinche partido de fútbol de un mundial? No, o sea, mucha corruptela, es un negocio sólo para ellos, en varios sentidos.

– Jair: Pasemos a un rubro que te mueve, que es la música, ¿cómo has logrado poner en diálogo esta faceta tanto de protesta, pero también artística?

– H-cel: Yo siento que el proyecto que tengo se basa mucho en el acuerpamiento de luchas, segundo, siento que mi arte no es algo panfletera, sino es irreverente, no te dice se anarquista, se comunista, Lenin decía esto, así no, siendo críticos de una situación, pero hay que ver cómo solucionamos esta situación. Yo no tengo la solución como tal, por eso no hago un tipo de arte panfletario, pero sí uno que trate de sensibilizar a las juventudes, y en ese sentido, el pedo de conciencia, me parece como un problema de superioridad. De eso se trata mi proyecto artístico, tratar de sensibilizar y visibilizar.

– Jair: ¿cómo dirías que ayuda el arte o la música para sensibilizar a las personas?

– H-cel: yo tengo la teoría, que no es mía, creo que es de Gramsci, la hegemonía cultura, porque yo creo que si una revolución, supongamos que gana, pero no ha ganado la hegemonía cultural, la revolución se va para atrás, porque la gente no está en ese nivel cultural de lucha para hacerlo, solamente siguen líderes. Me parece que la lucha cultural es imprescindible para una victoria y un mejor mundo.

– Jair: ¿Sí piensas que la música y el arte te ayudan ante este mundo violento?

– H-cel: sí, yo creo que sí, y lo digo no como artista sino como alguien que escucha, o sea, pongo música cuando estoy bajón, por todo lo que pasa, pongo música de protesta y hace que esa desesperanza se vuelva rabia, sabes, hace que me pare de estar deprimido, porque con tanta pinche guerra, pues uno se bajonea, se deprime y pues la música tiene que alzar esa esperanza, tiene que quitar esa depresión, transformarla a rabia, en una conciencia.

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