Crónica desde Los Ángeles: Fin de semana inaugural del Mundial

Por: NOlympics LA (publicado originalmente aquí)

Viernes 12 de junio. En las horas previas al primer partido de la Copa Mundial de la FIFA en “Los Ángeles”, es decir, en la ciudad de Inglewood, la calle Market Street de Inglewood fue cerrada al tráfico vehicular para que la población local (y un pequeño flujo de aficionados que llegaron en Metro y luego caminaron hasta el estadio) pudiera disfrutar de la Wood Cup. La Wood Cup fue un pequeño festival con vendedores, mesas informativas instaladas por funcionarios y agencias gubernamentales, una inquietante demostración de un robot y un escenario para actuaciones musicales y clases de salsa.

En la calle, niñxs jugaban fútbol sobre una franja de césped artificial colocada en una intersección. Más arriba, en la azotea de un local comercial, un hombre vestido con uniforme militar estaba sentado en una silla plegable frente a un rifle de francotirador apuntando hacia la calle. Más adelante, sobre el mismo tejado, por lo menos había otro rifle estaba montado sobre un trípode, apuntando hacia la calle. Había al menos cuatro hombres en esa azotea. Al otro lado de la calle, al menos otros dos hombres vestidos de negro vigilaban la escena desde arriba. En lo alto de un edificio de apartamentos junto a la estación de metro, había más hombres y más dispositivos con forma de rifle. Estos edificios estaban aproximadamente a una milla del SoFi Stadium, lo que refleja cómo las ciudades suelen militarizar no solo los alrededores inmediatos del estadio, sino también amplias zonas urbanas cuando son sede de megaeventos. 

Al otro lado de la calle del propio recinto de la Copa Mundial, agentes de seguridad observaban la escena con binoculares desde lo alto del Inglewood Forum. A nivel de calle, las patrullas de seguridad, tanto a pie como en bicicleta, abarcaban desde el Departamento de Policía de Inglewood (IPD) y la Patrulla de Carreteras de California (CHP), hasta guardias de seguridad privada de CSC y Apex, además de agentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Al parecer, esta sombría sopa de letras de fuerzas de seguridad consideró necesario desplegar a 13 agentes para obligar a un hombre a retirarse de la valla perimetral, aunque este solo portaba un cartel de cartón pidiendo dinero para un boleto de tren.

El aumento de la vigilancia fue una de las varias preocupaciones señaladas por integrantes de la Black Alliance for Peace Southern California, quienes repartieron folletos y conversaron con residentes de Inglewood durante la Wood Cup. (BAP-SoCal forma parte de la coalición NOlympics LA). “La Copa Mundial está aquí, ¿todavía te puedes permitir estar tú aquí?”, preguntaban los folletos. Estos contrastaban las promesas optimistas hechas por los promotores del estadio a la comunidad de Inglewood con realidades menos alentadoras: aumento de los alquileres, cierre de escuelas, procesos fraudulentos de “participación comunitaria” y “drones y 98 lectores de matrículas alimentando a la policía con información sobre tus movimientos”. BAP y la Coalición Antifascista de Fútbol también han llamado a boicotear la Copa Mundial y a Estados Unidos: como afirmaban los folletos, “participar en los juegos normaliza el genocidio, la represión interna, el militarismo y la muerte”.

En el Memorial Coliseum del sur-centro de Los Ángeles, se celebraba el Festival Oficial de Aficionados de la FIFA. Aunque los aficionados al fútbol suelen encontrar formas de divertirse en casi cualquier entorno, este entorno era caluroso, sin sombra, donde una botella de agua costaba 7 dólares y lleno de publicidad corporativa gigantes y “activaciones.” Archer Aviation, “patrocinador oficial de la ciudad anfitriona de Los Ángeles para la Copa Mundial 2026” estaba ahí, exhibiendo una aeronave de muestra, sin mencionar que colabora con Palantir y Anduril, empresas tecnológicas que facilitan la vigilancia fronteriza, los secuestros y deportaciones, los bombardeos con drones y otras formas de violencia estadounidense alrededor del mundo. Durante el partido entre Estados Unidos y Paraguay, miembros de la coalición NOlympics LA desplegaron dos pancartas: “FIFA TRAE A ICE” y “TARJETA ROJA AL IMPERIO ESTADOUNIDENSE”. Lxs participantes sostuvieron las pancartas frente al público reunido en las gradas del Coliseo durante más de dos minutos antes de que agentes de seguridad lxs escoltaran fuera del recinto.

Al salir, un agente de CSC maltrató físicamente a un miembro de NOlympics mientras intentaba arrebatarle una de las pancartas, gritando “Fuck you” (“que te jodan”) hasta que un compañero logró contenerlo. Otro agente de seguridad tiró de la segunda pancarta con tanta fuerza que una integrante de NOlympics fue arrastrada contra los cuerpos de otros agentes de seguridad. Junto a las imágenes de esta acción, en redes sociales compartimos algunas de las palabras que compartimos el fin de semana anterior, en la protesta en Inglewood “ICE Fuera de la Copa”

“La Copa Mundial, el Super Bowl y los Juegos Olímpicos SIEMPRE invitan a fuerzas federales de seguridad, no solo cerca de los estadios para amenazar a trabajadorxs dentro y fuera de ellos, sino también en las zonas de aficionados, en el transporte público y en todas nuestras comunidades.

Estos eventos siempre se utilizan como excusa para expulsar a las personas pobres. Nuestros espacios públicos son corporativizados, privatizados y militarizados en nombre de la lucha contra el terrorismo y de presentar una ciudad limpia a los turistas.

La FIFA está normalizando la violencia que nuestro país despliega alrededor del mundo, ya sea el genocidio en la Palestina ocupada, el brutal bombardeo que mató a 168 niñas en Minab, Irán, el secuestro de líderes mundiales o las amenazas de invadir Cuba. No debemos permitir que la FIFA lave la imagen del imperialismo y el colonialismo estadounidense, del mismo modo que los Juegos Olímpicos de 1936 lo hicieron en Berlín.

Quieren hacernos creer que no hay alternativa, pero nada es inevitable.

Es nuestro deber asumir la única posición moral posible. Debemos oponernos a este lavado deportivo y decirle a la FIFA y al mundo que Los Ángeles no es una ciudad hospitalaria para espectáculos entrelazados con el fascismo.

No se pueden reformar estos eventos. No se puede negociar ni planificar la ausencia de ICE. La única manera de impedir que estos eventos traigan a ICE es dejar de traer estos eventos.”