Más allá del ruido del Mundial en Toronto: las voces contrarias a la FIFA se hacen oír

Foto superior: Organizadores de Reclaim the Game toman una calle para un fútbol libre de la FIFA. Crédito: Reclaim the Game

Por: Priyansh

En el día inaugural de partidos de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en Toronto, el centro de la ciudad era un lugar ruidoso. Aunque cualquier residente de la zona diría que las ráfagas de sonidos estridentes forman parte de su vida cotidiana, el volumen subió unos cuantos decibelios con motivo del primer partido de la fase de grupos de Canadá contra Bosnia-Herzegovina. Como era de esperar, los medios de comunicación principales centraron su atención en los sonidos que reflejaban entusiasmo y expectación. Sin embargo, en medio de este intento de sanitización, también se hacían escuchar voces discordantes.

El tono del día quedó marcado desde temprano. La mañana comenzó con un recordatorio del genocidio en Palestina, que se cierne sobre este evento mientras la FIFA se niega a sancionar de manera significativa a Israel. Mientras los automóviles circulaban a toda velocidad por Lake Shore Boulevard, un grupo de activistas desplegó una pancarta que instaba al organismo mundial a actuar – ‘Expulsen a Israel de la FIFA’.

A medida que avanzaba la mañana, salí de mi casa en dirección al estadio. Eran apenas las 11 de la mañana, cuatro horas antes del inicio del partido, cuando me topé con otro grupo de voces que luchaban por la justicia. Mientras caminaba por el extremo occidental de Queen’s Park, apareció ante mí un grupo de trabajadores del sindicato Canadian Union of Public Employees (CUPE), Local 2722. A pesar del calor sofocante, estaban de buen humor, acompañados por música animada que sonaba desde su bocina grandota. Un miembrx del sindicato se acercó para pedirme que firmara una carta dirigida a su empleador, Oxfam, que se ha negado a proporcionar una remuneración justa, protecciones laborales inclusivas, atención que respete a lxs personas trans y apoyo para sobrevivientes de violencia doméstica. Aunque lxs miembros del sindicato que se manifestaban no tenían mucho que decir sobre la Copa Mundial o la FIFA, era difícil no percibir la ironía. La ambiciosa visión de Oxfam de combatir la desigualdad en el mundo estaba siendo cuestionada directamente por sus propios trabajadores. Me vino a la mente otra organización mundial. La contradicción resultaba evidente al recordar el mensaje que la FIFA repite sin cesar – ‘El fútbol une al mundo’. ¡Todo lo contrario!

Una hora más tarde aproximadamente, los aficionados de Bosnia-Herzegovina comenzaron su marcha hacia el estadio. Acudieron en gran número, entusiasmados por celebrar la segunda participación de su país en una Copa Mundial de la FIFA. Pero eso no era lo único que ocupaba sus pensamientos. El recuerdo del genocidio bosnio sigue siendo muy reciente para esta nación relativamente joven. La experiencia histórica de la limpieza étnica, después de todo, apenas tiene 30 años. Por eso no sorprende que, para los inmigrantes bosnios en Canadá y ciudadanos del país, el genocidio que se está produciendo en Palestina sea una cuestión urgente. Mientras caminaban hacia el Estadio de Toronto, los aficionados bosnios estaban decididos a expresar su solidaridad con el pueblo palestino. Los videos de los cánticos de ‘Palestina’ del viernes se suman al archivo de aficionados bosnios que se niegan a olvidar los horrores de la violencia actual. Simplemente no iban a permitir que esta fiesta organizada por la FIFA —el torneo— ahogara las voces de quienes alzan la voz contra el genocidio.

Finalmente, cuando comenzó el partido, me dirigí a la intersección de Queen Street y Gwynne Street, aproximadamente a una milla al norte del Estadio de Toronto. Varios organizadores de la ciudad se habían reunido allí para llamar la atención sobre el uso irresponsable de fondos públicos, la expansión de tecnologías de vigilancia la actuación policial agresiva en la ciudad, la participación activa de la FIFA en la expansión de la agenda fascista de Donald Trump y la continua inacción del organismo encabezado por Gianni Infantino ante la violación por parte de Israel de los propios estatutos de la federación de fútbol.

A pesar de que la temperatura superaba los 30 grados, lxs organizadores se mantuvieron firmes en su deseo de reapropiarse del espacio público, especialmente porque la FIFA ha recibido carta blanca por parte de la Ciudad de Toronto para controlar la zona situada en un radio de dos kilómetros alrededor del estadio. Esta ‘zona controlada’ (o zona de exclusión) funciona como un santuario para los patrocinadores corporativos de la FIFA y restringe la movilidad y el acceso de la ciudadanía de Toronto. Los organizadores pudieron repartir recursos e información a los transeúntes, al tiempo que creaban un espacio para el fútbol callejero, hasta aproximadamente las 4pm. Fue entonces cuando, al comenzar la segunda mitad del partido entre Canadá y Bosnia-Herzegovina, dos agentes de policía llegaron en bicicleta para hostigar al grupo que se manifestaba pacíficamente. ¿Su delito? Ejercer el derecho democrático a la libertad de expresión y crear un espacio para el fútbol callejero que había atraído a personas de todas las edades. Los documentos de candidatura para el Mundial suelen enfatizar precisamente esta misión, presumiendo que la organización del torneo aumentará la popularidad del fútbol en las ciudades anfitrionas. Resulta que cuando las y los residentes toman al pie de la letra las promesas de los promotores del Mundial, la policía está dispuesta a apartarlos y arruinar la alegría del fútbol.

Como nos recordó recientemente el Capitán Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), “es de esperar que lo más importante de este Mundial ocurra fuera de los estadios, en las calles y en los campos, en las costas y en las montañas, donde lo que se celebrará no será el espectáculo, sino la memoria y la lucha, la resistencia y la rebeldía.” Así es como las y los integrantes de Reclaim the Game, los aficionados bosnios, los trabajadores de CUPE Local 2722 y otrxs activistas en Toronto están respondiendo a este momento. A falta de cinco jornadas más de partidos en la ciudad, seguirán intentando alzar sus voces por encima de la cacofonía del espectáculo de la FIFA.