Inglewood, California, Demuestra Cómo los Megaeventos a Menudo No Benefician a los Negocios Locales
“Uno de mis días con menos ventas fue el domingo del Super Bowl”, dijo Karolyn Plummer a lxs periodistxs allí reunidos. Plummer es dueña de Sweet Red Peach, una pastelería frente al estadio SoFi en Inglewood, California. “Literalmente gané menos de 600 dólares en todo el día, tuve que mandar a empleadxs a sus casa y sólo te quedas mirando a alrededor como diciendo , ‘¿Qué está pasando?’” Los pasteles de Sweet Red Peach están para chuparse los dedos, como saben los clientes habituales de Plummer — y, como yo misma puedo atestiguar. Pero desde que el estadio SoFi abrió sus puertas en 2020, el tráfico para los partidos y conciertos ha sido tan intenso que las personas locales evitan la zona en días de evento.
Por eso, en noviembre del 2024, Plummer se unió a un grupo de empresarixs locales en una conferencia de prensa para denunciar los efectos negativos del estadio y exigir la intervención del dueño billonario del estadio, Stan Kroenke, y del alcalde de Inglewood, James T. Butts Jr.
Lxs promotorxs y organizadorxs de megaeventos suelen afirmar que los estadios y megaeventos que organizan benefician a los negocios cercanos al generar un aumento del tráfico peatonal. Sin embargo, en una ciudad anfitriona tras otra, muchos negocios locales enfrentan dificultades, ya que un nuevo estadio o megaevento interrumpe el ritmo del que depende su sustento. Tras los Juegos Olímpicos de París 2024, la agencia AP reportó que “muchxs en el sector de servicios de París dicen que tuvieron uno de los peores veranos.” Los perímetros de seguridad y el cierre de las estaciones de metro limitaron el acceso a las calles comerciales y de restaurantes cercanas a las sedes de los Juegos. Lxs asistentxs a los Juegos Olímpicos suelen gastar mucho dinero en las instalaciones deportivas y hoteles, pero a menudo ésto no compensa el gasto turístico habitual en toda la región. En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, los dueñxs de negocios cercanos a las sedes, quienes esperaban una ganancia inesperada, quedaron consternados al descubrir que lxs participantxs eran conducidos por rutas que evitaban sus tiendas. Lxs clientxs habituales fueron escasos, ya que las autoridades municipales aconsejaron proactivamente a los londinenses que se quedaran en casa durante los Juegos.
Dado que la Copa Mundial Masculina de la FIFA 2026 traerá ocho partidos a “Los Ángeles” este verano, debemos ser escépticxs ante las afirmaciones de que las multitudes del Mundial serán una bendición para “la comunidad.”
Los partidos del Mundial de Los Ángeles en realidad se llevarán a cabo en la ciudad de Inglewood. Inglewood es casa de más de 102,000 residentes, de los cuales aproximadamente el 89 por ciento son latinos y/o afroamericanos (en comparación con el 94 por ciento en 2010). Dos tercios de los residentes de la ciudad son inquilinos, vulnerables al rápido aumento de los precios de la renta que siguió a las inversiones de la ciudad en nuevas y mejoradas infraestructuras deportivas y de entretenimiento durante la última década. En 2014, el estadio Forum, recién renovado, reabrió como sala de conciertos después de años de bajo uso tras la salida de los Lakers y los Kings de Los Ángeles en 1999. El estadio SoFi abrió en 2020 como nuevo hogar de los Rams y los Chargers de la NFL, seguido poco después por el Intuit Dome, hogar de los Clippers de la NBA. El estadio SoFi ocupará un lugar central en la Copa Mundial de la FIFA 2026, siendo rebautizado temporalmente como el “Estadio de Los Ángeles”. Las tres instalaciones deportivas serán sede de eventos de los Juegos Olímpicos de 2028.

“Al principio, pensamos que el crecimiento con la llegada de estos equipos deportivos a Inglewood ayudaría enormemente a los negocios”, explicó el activista por los derechos civiles Najee Ali en la conferencia de prensa de empresarixs de 2024. “De hecho, ha sido todo lo contrario. En este momento, estos negocios a lo largo de este corredor están siendo llevados a la quiebra.”
En los días de evento, la ciudad de Inglewood publica alertas en las redes sociales instando a los residentes a evitar las rutas principales al estadio, como Prairie Avenue. He paseado por Prairie Ave varios días de partidos de la NFL para observar dónde se detienen los aficionadxs y por dónde pasan. En una intersección, donde Prairie Ave cruza una entrada al complejo del estadio, la tienda 7-Eleven tiene un flujo constante de clientes antes de los partidos. Al otro lado de la calle, algunxs aficionadxs también se detienen en la tienda de Snoop Dogg o en Blessed Tropical Cuisine, un local de comida jamaiquina. Un empleado de Blessed me comentó que al negocio le suele ir bien los días de partido, lo cual es esencial porque el propietarix aumentó la renta de Blessed significativamente desde que se inauguró el estadio. Sin embargo, otros negocios del mismo lote —un salón de manicura, una tintorería— sólo sufren las desventajas de la proximidad al estadio, ya que el propietarix alquila su estacionamiento y sus clientes se mantienen alejados. Más abajo en Prairie Ave, lxs aficionadxs pasan junto al centro comercial Holly Park, donde se encuentra Sweet Red Peach y donde lxs comerciantes celebraron la rueda de prensa en 2024. Quizás porque las tiendas están un poco retiradas de la calle, o quizás porque no hay una franquicia conocida como un 7-Eleven que atraiga a la gente, un restaurante jamaiquino en Holly Park Plaza llamado Lee’s Caribbean recibe notablemente menos tráfico peatonal en los días de partido que Blessed, aunque sus sabrosas empanadas jamaicanas serían un snack ideal antes del juego.

El hecho de que algunos negocios experimenten un gran volumen de actividad en días de partido significa que los promotores de estadios y megaeventos siempre tienen ejemplos que mostrar a los periodistas. Los propietarios de estos negocios suelen estar dispuestos a hablar de su éxito y a aprovechar la cobertura mediática para atraer a más clientes potenciales. Asimismo, los equipos deportivos profesionales y comités organizadores de megaeventos crean alianzas con ciertos negocios locales, los cuales luego alaban a sus clientes benefactores. El éxito es a la vez convenientemente visible (por ejemplo, largas colas de gente) y se hace hipervisible a través de una atención mediática selectiva. En cambio, los negocios que pasan por dificultades y están frustrados son menos propensos a ser destacados por los equipos de relaciones públicas de los promotores deportivos. Y los negocios que más han sufrido y han tenido que cerrar son los más difíciles de cubrir y documentar. Sus historias suelen quedar marginadas, al igual que su presencia física.
En Inglewood, la lista de negocios cerrados es cada vez mayor, especialmente en Prairie Ave. Lawrence Scott estaba entusiasmado con el plan de construir un estadio de la NFL en Inglewood, pero le costó mucho mantener a flote el Scottle’s Gumbo and Grill debido a las molestias causadas por las obras del estadio y vialidades. Luego, un nuevx propietarix lo obligó a marcharse poco después de que el estadio abriera en 2020. El edificio ha permanecido vacío y cerrado desde entonces. Un restaurante muy popular con dos décadas de historia, Bourbon Street Fish, cerró en 2021 después de que el propietarix se negara a renovar el contrato de alquiler, probablemente con la intención de vender o de atraer un uso inmobiliario más rentable. Más al sur, en Prairie Ave, el municipio utilizó la expropiación forzosa para adueñarse de terrenos para la sede de los Clippers, desplazando a un motel familiar, a Church’s Chicken, a un almacén y a un taller de coches. Antes del Super Bowl de 2022, un informe sobre el impacto económico ampliamente citado enumeró 400 negocios en un radio de tres millas del estadio SoFi, afirmando que experimentarían un aumento en sus ventas debido al Super Bowl. Irónicamente, varios de los restaurantes más cercanos al estadio SoFi ya habían cerrado permanentemente cuando se publicó el informe.

La plaza Holly Park, donde se encuentran Sweet Red Peach y Lee’s Caribbean, ahora tiene más locales vacíos que abiertos . Durante años, el municipio planeó adquirir la plaza para dar paso a una línea de tren ligero hacia los estadios. Aunque lxs dueñxs de los negocios se enfrentaban al desalojo si la línea de tren seguía adelante, algunos, como Plummer, estaban ansiosos por recibir una compensación para reubicarse, debido a los problemas de tráfico de esa ubicación. Pero en 2024, la municipalidad suspendió el proyecto del tren debido al aumento del presupuesto y a las críticas. Tanto el dueñx de la plaza como lxs dueñxs de los negocios habían pasado años actuando bajo la suposición de que serían comprados o reubicados: el dueñx de la plaza dejó los locales vacíos en lugar de traer a nuevxs inquilinxs, mientras que lxs dueñxs de los negocios dudaban en invertir en su futuro en esa ubicación. El municipio todavía aspira a construir la línea de tren algún día, dejando a lxs dueñxs en un estado de incertidumbre constante.
Por ahora, en lugar del proyecto de línea de tren suspendido, el municipio de Inglewood tiene planes de construir un carril exclusivo para autobuses conectando la calle Market del centro de Inglewood y su estación de metro con los estadios. Aunque el tren ligero habría desalojado a 41 negocios, el proyecto de autobús propuesto sigue implicando el uso de la expropiación forzosa para desalojar a 23 negocios, principalmente para dar paso a un “centro de movilidad” en lo que actualmente es el Inglewood Plaza, en la calle Market. Según las representaciones, este centro de movilidad parece ser un estacionamiento con algunos puntos de subida y bajada para autobuses.

“El legado de nuestra familia llegará a su fin,” declaró Amelia Selwyn, la propietaria de una joyería en Inglewood Plaza, en una junta del consejo municipal en febrero. Para Selwyn, el uso de la expropiación forzosa por parte del municipio es un trago aún más amargo, porque su negocio familiar tuvo que trasladarse en 2017 para dar paso a planes previos de remodelación anteriores del municipio. El traslado anterior resultó muy costoso. En una entrevista en abril, me dijo que no tiene motivos para creer que la indemnización por traslado del municipio vaya a ser suficiente esta vez, sobre todo porque probablemente tendrá que pagar una renta más alta si quiere trasladarse a la zona cercana. “Me están cortando de nuevo; estoy criando este arbolito desde cero y ustedes le están cortando la copa. Nos estás podando. ¿Por qué?” Ella ve el estadio SoFi y los otros nuevos megaproyectos de la ciudad como “juegos de billonarios” en los que los residentes de Inglewood son “como pequeñas hormigas para ser aplastadas.” “Nos ven como si no fuéramos nadie”, añadió.
En la junta del consejo en febrero, un abogadx representando a Selwyn y a lxs dueñxs del salón de al lado argumentó que “no hay evidencia de que el municipio haya evaluado un espacio más pequeño o reconfigurado para el centro de movilidad que permitiera conservar parte del sitio para que los negocios existentes permanecieran allí.” Un portavxz de dd’s Discounts, uno de los negocios más grandes de la plaza, sugirió que los negocios de la zona podrían cerrar durante los megaeventos de Inglewood “en espíritu de colaboración”, para que el estacionamiento pudiera utilizarse como centro de movilidad sin necesidad de desalojar a nadie. No obstante, el municipio votó por unanimidad a favor de aprobar el uso de la expropiación forzosa.
Lxs dueñxs de los negocios de Inglewood Plaza no son lxs únicxs que saldrán perdiendo. Muchos de sus clientes son personas mayores que viven en los alrededores. En marzo conocí a Angelia frente a la tienda CVS de la plaza. Me contó que a menudo recorre el corto trayecto a pie desde su casa, situada en las residencias de la tercera edad adyacentes, para comprar en dd’s Discounts, en la tienda de conveniencia GMD y, lo más importante, en la farmacia CVS. Angelia preguntó, “Los mayores que viven justo al lado – la mayoría de nuestros medicamentos los compramos aquí. Empiezan a hablar de demoler todo esto, entonces ¿qué se supone que hagamos?”
Para otros clientes, la pérdida de 23 negocios no será tan grave, pero sigue generando inquietudes sobre las prioridades de Inglewood. Johnnie Mae conduce desde su casa cercana hasta la plaza para ir al CVS, a la tienda de productos de belleza y de autopartes, y a menudo le gusta comer en el restaurante Fiesta Martins. “Están dando paso a todos estos proyectos multimillonarios”, dijo frente al CVS en marzo. “¿Y qué pasa con la gente que compra y vive en la zona?”
El alcalde de Inglewood, James Butts, lleva tiempo prometiendo que las nuevas y renovadas instalaciones deportivas impulsarían un renacimiento de Market Street, una calle comercial que alguna vez fue próspera. Sin embargo, muchos locales de Market Street están tapiados. Los años de incertidumbre en torno al proyecto del tren pueden haber ahuyentado a algunos posibles inquilinos. Incluso tiendas relativamente nuevas que el municipio había anunciado como una señal del resurgimiento de Inglewood —como la cafetería Sip and Sonder, propiedad de mujeres negras (inaugurada en 2018), y la librería feminista negra The Salt Eaters Bookshop (inaugurada en 2020)— cerraron entre 2024 y 2025 tras sufrir las altas rentas. Un grupo selecto de negocios que aún permanecen en y alrededor de Market Street recibirá subvenciones municipales para invertir en la mejora de sus espacios antes de los Juegos Olímpicos de 2028. Butts afirma que el autobús previsto para el estadio aumentará el tráfico peatonal, pero las representaciones sugieren de que pasará por delante de los establecimientos de Market Street sin que lxs aficionadxs se den cuenta.
Según el alcalde y el municipio de Inglewood, estos retos son el precio que hay que pagar por el progreso. «No es fácil», dijo la concejala Dionne Faulk en la junta del consejo municipal de febrero sobre el plan del centro de movilidad. “El progreso es difícil. Nuestra ciudad se está desarrollando a pasos agigantados. Queremos hacer todo lo posible para seguir el ritmo del desarrollo en beneficio de nuestros residentes.« En 2022, Butts le dijo a LA Times: «Puedo entender que tanto desarrollo tan rápido pueda dejar a algunas personas con la sensación de quedarse atrás. Pero les digo que tenemos responsabilidad con nosotros mismos y con nuestros hijos de prepararnos lo mejor que podamos.” En 2019 declaró a Curbed LA que “los negocios que tienen un producto atractivo” no solo “sobrevivirían, sino que prosperarían.” A lo largo de sus entrevistas, el alcalde presenta los cierres de negocios como un problema de “responsabilidad personal” insuficiente o de calidad inadecuada de los productos, ocultando cómo las propias decisiones de su administración han provocado la crisis.
El alcalde Butts comparó en una ocasión el estadio SoFi con el Dispositivo Génesis de la película de Star Trek La ira de Khan. En la película, el Dispositivo Génesis es capaz de dar vida a un planeta baldío. En 2019, Butts declaró a Daily Breeze que, cuando fue elegido por primera vez, Inglewood “era una ciudad desprovista de esperanza y sin aspiraciones de futuro”, pero que el estadio estaba catalizando su revitalización a través del “efecto Génesis.” Comparar una ciudad que alberga a 100,000 residentes y sus sueños con un planeta sin vida evoca lógicas coloniales en las que las naciones imperialistas declaran que tienen el imperativo moral de “desarrollar” y “mejorar” tierras que imaginan vacías o infrautilizadas. Es importante destacar que la franquicia de Star Trek sí reconoció los horrores potenciales del Dispositivo Génesis, que, como lo expresó el reportero de Daily Breeze Jason Henry, “primero destruiría todo lo que existiera en un mundo ya habitable para crear un paraíso más “ideal”.” Pero a Butts parece haberle pasado por alto la moraleja de la historia.

